El Yin, del Yan…

La mirada del enamorado es una mentira, y los abrazos únicos, y los besos singulares en esencia. No existe el destino sentimental, ni el amor idealizado, ni el uno para el otro. Y las palabras del amor romántico son desechables, y las canciones de amor son crueles, y los dulces y las flores, y las costumbres cariñosas y lo que sientes entre tanto…

Allí estas… ¡Tu!… Llenando ese corazón de cosas que luego dolerán, y escapando de la realidad porque es mucho mejor de esa manera; Porque no hay manuales, ni buenos consejos para diluir la ilusión, y para que al hacerlo, seas eficaz siendo feliz.

Somos despreciables, y retorcemos todo lo hermoso y noble que es capaz de elaborar el cerebro del poeta, y los sentimientos del músico, y la visión del pintor, y el cariño de una madre, y la pureza del niño, y los sueños de la juventud…

Somos despreciables, porque ahora que soy adulto, vomito sobre el concepto social del sexo, el del noventa por ciento de la población mundial; y todos los sueños de juventud se han quemado en una hoguera como libros en la santa inquisición.

Somos despreciables, porque no puedo salir por la puerta de mi casa sin comprometer mis principios cristianos para triunfar, para hacer dinero, para poder sonreír; Porque es imposible sonreír cuando se necesita un rollo de papel sanitario para limpiarse el culo, o un par de baterías para pasar la tv de canal… Como mínimo.

Se acabó la palabra despreciable, porque jure maldecir solo tres veces, y porque nombrar la palabra cuatro veces lo haría algo trillado… Igual lo voy a hacer, para que la gente sepa, que las promesas siempre se rompen, y la palabra no basta como la verdad.

Somos despreciables, porque hasta yo me cuestiono a mi mismo de vez en cuando; cuando pierdo la cordura, para dejarme arrastrar por todo lo que detesto…

Somos despreciables, y tu pensaras que solo yo lo soy, porque no has visto lo que yo, o porque quieres ser diferente a mí, para diferenciarte del resto, y ser extraordinario, y defender la individualidad de tu pensamiento, o para llevarme la contraria, o para darme tu mejor argumento con palabras que no son tuyas, sino que las has aprendido en cientos de mensajes de textos con ositos y gaticos y frases chiclosas de cariño mentido…

Púdrete en el infierno (No en sentido figurado) y déjame tranquilo, púdrete en el infierno, y déjame levantarme mañana de nuevo, a ver si me siento mejor. Hoy fue un muy, muy, muy mal día; Y no porque haya ocurrido algo en particular este día, sino porque hoy recordé mirar, todo aquello a lo cual le he dado vista ciega…

En conclusión: Muérete, idiota, infeliz, retrogrado, básico, ordinario y estúpida excusa de ser a medio vivir.

Estoy jodidamente solo… Junto al cinco por ciento de la población mundial…

¿Compañía?

Me sobra…

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