Incendio en el piso 56

¿Liberado? –Fue una pregunta retórica…-

-No se preocupe por lo que yo pueda o no, pensar… Olvide que yo estoy aquí… Créame, se sentirá liberado… Empiece por donde mas le guste.

Aclaré mi garganta y con cierto disimulo, pretendí no tener pena… -Después de todo… el psiquiatra era todo un extraño…- Así que proseguí… -Me costó bastante tiempo descubrir el acertijo más enigmático de todos mis  acertijos personales… La descripción del problema que tan gravemente me afectaba.- Confesé-

-¿Usted conoce la historia de Jesús y Poncio Pilato? Cuando la flagelación ¿Recuerda?

– ¡AJA! –Me contestó asintiendo y entrelazando sus dedos con una expresión de curiosidad-

-Antes de lavarse las manos, Poncio Pilato, le preguntó a Jesús:

Jesús, ¿Cómo reconoces la verdad? ¿Qué es la verdad?

Jesús; afable, sereno y sabio, guardó silencio y respondió algo que por casualidad no tengo la memoria para recordar…

Bueno… Esa similitud me hizo preguntarme la clase de hombre que soy, sino puedo distinguir la verdad aunque me pegue en la nariz con un martillo… Todo se trata de una mujer… No de cualquier mujer sino del amor que decidí corresponder… Un amor que ahora es puesto en duda por cualquiera que me vio sufrir, por cualquiera que me vio retorcerme hasta los huesos ante la mentira y la traición.

¿Su amor no era de verdad?- Pregunté resignado. (De nuevo una pregunta retórica)-.

La verdad escapa… No se por donde…-Proseguí- Y como Poncio, a lo mejor no la merezco conocer… Aun Jesús no la compartiría conmigo… Como que si yo fuese un demonio que necesita saberla para beneficio propio, para maldiciones y para varios maleficios… (Como Poncio, que solo quería burlarse de Jesús)

-Nunca supe si su amor fue de verdad… Por lo menos alguna vez en todo ese tiempo. -Suspiré cansado de solo pronunciarlo, mucho mas de pensarlo-.

Descubrí que estoy agotado… Exhausto… Exhausto.-Por un momento me perdí en la luz blanca de la lámpara en el escritorio-.

¿Cómo reconocer la verdad? Si “ojos vemos pero corazones no sabemos” –Afirmé con severidad-. (Continuando con las retóricas) El velo se ha levantado, destapando por lo menos una verdad… La mayor parte de las personas no saben lo que quieren y la única oportunidad de los que esperan conseguir a una persona verdadera a la cual querer es esperar por alguien que sepa lo que quiere y rezar para que los caminos de la vida no tuerzan las decisiones que fueron tomadas… Entonces… Le rezamos a Dios… Un padre nuestro… Para no alejarnos de la verdad. (Dios padre sabe lo que necesitamos aun antes de pedirlo)

-¿Y cual es su verdad?

– ¿Mi verdad?

¡Que aquí permanezco!… Exhausto… Dios sabrá por cuanto tiempo…

-¿Se siente liberado? ¿Verdad? –Preguntó el doctor con cara de satisfacción pretendiendo anotar en su libreta cada palabra que yo pronunciaba, más al saltar la página hacia arriba de su carpeta de madera, exponía las hojas de papel en blanco y garabateadas por la punta de un bolígrafo sin tinta-.

-¿¿ES USTED IDIOTA?? ¿¿NO ME ESTABA PRESTANDO ATENCIÓN??

Me levanté de la silla y saqué de mi bolsillo mi yesquero. Alcé la mano y encendí el borde plateado del marco en el que se encontraba el más grande diploma de Psiquiatría de la habitación…

-¿¿ESTAD USTED LOCO?? –Me lanzó el doctor con cara de incredulidad-.

-¡SI! Pero por lo menos no soy un idiota que pretende escuchar los problemas de los demás para pagar el estúpido BMW que está aparcado enfrente… ¿ES QUE NO ESCUCHÓ NADA DE LO QUE LE DIJÉ?-Guardé una pausa de dos segundos mientras lo miraba con ojos amenazantes y amagué un golpe, del cual se cubrió con las dos manos mientras cerraba los ojos y gritaba como niña…-.

¡GALLINA!

Salí de la habitación deslizando mi mano para tirar de la palanca contra incendios. La habitación comenzó a empaparse de la lluvia que caía de los rociadores del techo.

-¿Qué ha pasado? –Preguntó la secretaria con un teléfono en la mano-

-¡LA TERAPIA DEL DOCTOR ESTÁ QUE ARDE! –Le contesté con plena sonrisa-

-¡Donde es el incendio! –Preguntó uno de los guardias mientras subían las escaleras-.

– ¡PISO 56!

– ¡GRACIAS! –Gritaron los guardias mientras yo bajaba las escaleras con la gracia de un quinceañero-.

La verdad es que después de todo, el doctor tenía razón en algo… Cuando todo terminó, realmente me sentí liberado…- Su oficina quedaba en el piso 12-.

Esta entrada fue publicada en Cuentos cortos, Reflexiones, Voctor y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Incendio en el piso 56

  1. vilmis dijo:

    De verdad esta Muy bueno……. Creo que la mayoría tenemos esas preguntas retóricas bueno mayormente las mujeres, jejejejejeje sin ofender claro, porque estadísticamente hablando los hombres son muy viva la pepa y de verdad no le importa si de verdad lo amaron o no. Ya que tengo amigos Hombres que me dicen que los hombres son Básico y Animales, ósea nada que ver con el Sentir. Lo peor de todo es que así como esa eminencia de Doctor, conseguimos mucha gente en el camino del señor que no nos paran (ósea no nos escuchan) no se si por desconocimiento o porque ellos también tienen sus problemas y mucho menos nos pueden ayudar a ver mejor las cosas. Es por eso que no evolucionamos y nos quedamos estancados, es triste pero es así.

  2. jajajajajajaja muy cool…
    a veces pienso que esos que nos quieren curar, estan peor que nosotros…
    deberia escribir sobre eso, gracias por la idea me pondre a desarrollarla en unos dias
    saludos muchachos un placer leerles…

  3. Mane dijo:

    jajajaja… me quitaste una sonrisa y estaba super aburrida!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s